A más sexo, menos felicidad

Un nuevo estudio realizado por la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, en Estados Unidos, determinó que, cuantas más relaciones sexuales se tengan, menor será la felicidad de la pareja.

La investigación –de la que se ha hecho eco la revista especializada Live Science- señala también que, a lo largo de la historia, estos dos factores se han relacionado erróneamente por mera casualidad.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores de esta universidad norteamericana hicieron un estudio entre 128 personas sanas comprendidas en un marco de edad de entre 35 y 65 años. Todas ellas, con pareja. Este número inicial fue dividido en dos grupos de forma aleatoria. Al primero, los expertos no le dieron ninguna directriz para el estudio mientras que, por su parte, el segundo recibió órdenes de duplicar la frecuencia con la que mantenían relaciones sexuales con su pareja.

Posteriormente, se hizo un seguimiento de los avances de cada uno de los sujetos de estudio a lo largo de tres meses mediante una serie de encuestas diarias. En ellas, los sujetos debían responder a multitud de preguntas relacionadas con su salud y sus niveles de felicidad. Para terminar, y una vez pasado el tiempo dedicado al estudio, cada uno de los 128 voluntarios cumplimentó tres cuestionarios finales.

Los resultados fueron muy llamativos, pues los expertos lograron establecer que el aumento en la frecuencia de las relaciones sexuales conduce a una disminución del deseo y disfrute del sexo.

A pesar de que los investigadores barajan la posibilidad de que estos sentimientos vinieran favorecidos por que a las parejas se les “ordenó” mantener más relaciones sexuales (es decir, la idea no fue suya), consideran los resultados sumamente llamativos. “Si hacemos el estudio de nuevo, intentaremos alentar a los presentes a mantener más relaciones sexuales sin ordenárselo”, afirmó en el propio estudio George Loewenstein, uno de los investigadores principales.

Con todo, y a pesar de los resultados obtenidos, Loewenstein cree que las parejas mantienen pocas relaciones sexuales y que deberían aumentar la frecuencia de éstas, aunque sin llegar a niveles que puedan producirles desazón.

“En lugar de centrarse en el aumento de la frecuencia sexual, las parejas deberían aumentar su deseo y hacer que el sexo fuese más divertido”, concluyó otro de los científicos presentes en el estudio.

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