¿Cómo pasa sus días de encierro Carlos Eduardo Robledo Puch, el asesino más famoso del país?

Carlos Eduardo Robledo Puch, el “Ángel Negro”, lleva 43 años preso en la cárcel de Sierra Chica, condenado a prisión perpetua en 1980 por tiempo indeterminado por haber asesinado a sangre fría a once personas entre 1971 y 1972. “Saber que voy a morir acá adentro, en esta ratonera inmunda, es la peor condena”, le confesó hace algún tiempo a un compañero de celda.

¿Cómo es la vida de alguien que pasó más tiempo tras las rejas que fuera de ellas? Hoy, Robledo Puch tiene 63 años, pero fue apresado cuando acababa de cumplir los 20. Ayer, el Tribunal de Casación Penal bonaerense le negó por sexta vez consecutiva el pedido de libertad condicional debido a que “no reúne las condiciones para el reingreso al medio libre”.


Sierra Chica ha sido su “hogar” desde hace tantos años que ya casi no recuerda cómo era estar fuera de allí. Robledo Puch vive solo en una celda del pabellón 10, beneficio bastante “exclusivo” para cualquier presidiario. Hasta hace no mucho dormía todas las noches con Kuki, una gata de 12 años que se escapó. “La extraño mucho”, expresó él.

En su celda cuenta además con enorme cantidad de bibliografía sobre los discursos, la vida y la obra de Juan Domingo Perón, de quien es fanático acérrimo, al punto de imitarlo: “Voy a hacer un llamamiento a los jóvenes y pienso suceder a Perón”, manifestó. Una de las tantas psicólogas que se encargó de revisarlo explicó que él realmente se cree Perón.

Además de sus libros preferidos, Robledo Puch tiene en su celda un televisor blanco y negro, en el que mira canales de noticias y películas de acción, y una radio. “Habría que prohibir a Tinelli porque degrada la moral y las buenas costumbres”, manifestó en una oportunidad el Ángel Negro. En cambio, es muy fanático de Peter Capusotto y sus videos, pese a que una vez hizo un chiste referido a él que le molestó bastante.

Aunque lleva muchísimos años encerrado, es sistemático: lleva una suerte de diario en el que cuenta cómo son sus días en Sierra Chica. Y aunque a veces lo cotidiano le resulta aplastante, hay algunos datos sobresalientes dignos de mención. Cuando recién fue apresado, por ejemplo, infinidad de mujeres le enviaron cartas pidiéndole conocerlo o tener una cita íntima con él.

Robledo Puch sostiene que él realmente es un idealista, nunca asumió haber cometido los crímenes por los que se lo condenó. “Sólo robé y lo hice porque era un Robin Hood idealista”. Sin embargo, las historias con las que se lo vincula tienen bastante de llamativo. Una vez se puso antiparras, una sábana a modo de capa e incendió parte de un taller de carpintería al grito de “¡Soy Batman!”.

Además de estar solo en su celda, casi no comparte tiempo ni conversaciones con otros reclusos ni con los guardias, que lo tratan como si no existiera. Le dejan la comida, diario y revistas, pero no más que eso.

Uno de sus máximos anhelos es que realicen una película sobre su vida y su historia. “Quiero que hagan una película sobre mi historia. Me gustaría que la dirija Scorses. ¿Quién debería hacer de mí? Leonardo Di Caprio, sin dudas”, expresó en una oportunidad con total desparpajo.

En los últimos años, Robledo Puch solicitó seis veces que se lo liberara pero la Justicia le negó sistemáticamente esta posibilidad debido a que lo considera “altamente peligro para la sociedad” y, probablemente, a que ningún juez logró olvidar la amenaza que realizara el entonces joven Robledo: “Algún día voy a salir y los voy a matar a todos”.

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