La importancia de la geografía en las ventas por Internet

Con Internet se puede llegar a clientes situados mucho más allá de las áreas de comercio tradicionales. No obstante, nuevas investigaciones llevadas a cabo en Wharton indican que los viejos principios, como por ejemplo las recomendaciones del vecino de al lado o el boca a boca, aún pueden desempeñar un importante papel en las ventas a través de la Red.

Dos artículos recientes llegan a la conclusión de que la geografía sigue teniendo importancia en las ventas a través de Internet; este hecho podría ayudar a los vendedores online a la hora de dirigirse a nuevos clientes. Concretamente, los artículos examinan el efecto de la geografía económica en los vendedores online que intentan llegar a los potenciales clientes de productos especiales que viven en un área donde sus decisiones de compra los convierten en una minoría.

Según el profesor de Marketing de Wharton David R. Bell, coautor de ambos artículos, el objetivo de las investigaciones es explorar “cómo el comportamiento a la hora de consumir y comprar depende del espacio geográfico. Por ejemplo, dependiendo de dónde viva –una gran ciudad o un pequeño pueblo-, las oportunidades de comprar online son diferentes. Lo interesante es cómo el entorno físico acaba determinando lo qué se hace online”.

Bell explicaba que los resultados de ambos artículos están relacionados con las debilidades y fortalezas básicas de cualquier tienda tradicional en comparación con las tiendas online. La ventaja obvia de las tiendas tradicionales es que tienen presencia física en una región con concentración de población. Las tiendas tradicionales pueden captar y llegar a sus potenciales clientes de una manera relativamente fácil, con métodos ampliamente conocidos de publicidad y promociones. El lado negativo es que los clientes únicamente se desplazarán determinada distancia para comprar, lo cual limita el número de consumidores que este tipo de comercios puede atraer. Los minoristas de Internet tienen precisamente el problema contrario, lo cual se transforma en una ventaja. El número de clientes online es prácticamente ilimitado, pero es difícil encontrarlos porque están dispersos a lo largo y ancho de diversas geografías y son difíciles de captar.

“Sorprendentemente, nuestros resultados muestran un fuerte componente offline en Internet”, decía Bell. Incluso si los clientes descubren que sus “necesidades pueden ser satisfechas en la Red, continúan viviendo en el mundo físico. Que la gente les hable de determinado producto en sus vidas cotidianas offline parece ser muy relevante”.

El primer artículo, “Traditional and IS-enabled Customer Acquisition for an Internet Retailer: Why New Buyer Acquisition Varies by Geography and by Method” (“Captación tradicional y a través de Internet de clientes por parte de un minorista online: Por qué la captación de nuevos clientes varía en función de la geografía y el método”), cuyos autores son el propio Bell, el profesor de Marketing de Wharton Leonard Lodish y Jeonghye Choi, de la Universidad Yonsei de Seúl, compara los métodos tradicionales para captar clientes con las técnicas basadas en Internet. Los métodos tradicionales incluyen el boca a boca entre amigos o vecinos y la publicidad en las revistas. Entre las herramientas online podemos encontrar el boca a boca –en foros, blogs o comunidades virtuales-; búsquedas por palabra generadas a través de motores de búsqueda –ya sean de pago o “naturales”-; y conexiones en sitios web patrocinados de comparativas de precios.

Los investigadores emplearon datos de ventas identificadas geográficamente a través del código postal de una importante tienda online de productos para niños para estudiar cómo la proximidad entre los propios clientes, el precio y la cercanía influyen sobre la efectividad del método de captación de clientes.

Los resultados del estudio muestran que el boca a boca offline, esto es, cara a cara, tiene un efecto especialmente importante sobre los clientes de Internet, mientras el boca a boca online es, por término medio, menos efectivo. Por ejemplo, Bell explicaba que los clientes de Internet localizados en Miami y en Filadelfia probablemente estén viviendo en diferentes entornos comerciales físicos, lo cual implica que las estrategias de captación online, como el boca o boca, dejan de tener sentido. El consumidor de Filadelfia y el consumidor de Miami están comparando Internet con mundos físicos completamente diferentes.

“Si mi amigo y vecino de al lado me cuenta algo, existe cierto nivel de confianza. Sea cual sea su beneficio obtenido, yo también me puedo beneficiar porque físicamente estamos cerca”, señalaba Bell. “Si él vive en Miami y me envía un correo electrónico sigue existiendo el mismo nivel de confianza. Sin embargo, su boca a boca es menos efectivo porque las diferentes condiciones locales podrían significar que existe un coste-beneficio diferente asociado a las compras online”.

Según el artículo, “resulta evidente que aunque los métodos que posibilitan los sistemas de información son fundamentales para aumentar el alcance de la base de clientes, los métodos tradicionales de captación siguen siendo importantes, incluso en la nueva economía. Como los minoristas de la Red tiene diferentes métodos para atraer a clientes, esto sugiere que personalizar las estrategias de captación a nivel local podría merecer la pena”.

En el artículo se puede leer: “Llegamos a la conclusión que las estrategias tradicionales de marketing siguen siendo importantes para las empresas de la nueva economía y proporcionan evidencia de la importancia de la localización geográfica de los potenciales clientes para el éxito de las tiendas en Internet, en especial aquellas con recursos limitados”.

Los autores señalan futuras líneas de investigación en esta área, como por ejemplo demostrar cómo las empresas se beneficiarían económicamente adquiriendo palabras clave en ubicaciones que su modelo –en base al código postal- indican como zonas con elevado potencial. Otras posibles áreas de estudio incluirían el estudio del papel de los foros online en la propagación de la información, el modo en que una empresa podría generar el boca a boca o los elementos de un producto o servicio que sería más importante subrayar.

La búsqueda del producto

El segundo artículo, escrito por Choi y Bell, titulado “Preference Minorities and the Internet: Why Online Demand Is Greater in Areas where Target Consumers Are in the Minority” (“Minorías preferentes e Internet: por qué la demanda online es mayor en áreas donde los consumidores objetivo son minoría”), también estudia el comercio minorista online en el contexto del mundo físico.

En este caso, los autores examinan a las personas cuyas necesidades de consumo podrían considerarse diferentes a las de la mayoría de la gente de su entorno geográfico. Por ejemplo, unos padres jóvenes viviendo en un código postal cuya población residente fuese en su mayoría jubilada podrían tener problemas para encontrar determinados productos en las tiendas locales porque éstas dedican la mayoría de sus estantes e inventarios a cubrir las demandas de la mayoría de sus clientes.

Para verificar que los comercios locales suelen satisfacer las preferencias mayoritarias de la región, Bell y Choi estudiaron la selección de productos de una categoría específica en los comercios minoristas de códigos postales con alta y baja densidad de determinada población objetivo en el área de Filadelfia. Cuantificaron el espacio dedicado a estos productos y descubrieron una mayor presencia en aquellas áreas que contaban con una mayor presencia relativa de los consumidores objetivo. Los códigos postales tenían más o menos la misma cifra total de clientes objetivo, pero los porcentajes relativos eran diferentes.

En su estudio, los autores utilizaron datos de un importante minorista de Internet para analizar el comportamiento de las minorías preferentes. Los productos estudiados eran adecuados para la investigación porque su consumo per cápita es relativamente constante y el consumo en cierta área puede vincularse al número de clientes objetivo que reside ahí. Los investigadores también fueron capaces de estudiar los patrones de compras online de una “marca nicho” frente a marcas populares en diferentes geografías observando las ventas de una marca especial.

En primer lugar, para cada código postal los autores desarrollaron un índice para separar las minorías preferentes de las mayorías preferentes (en concreto, uno menos el porcentaje de hogares que demandan los productos objeto de análisis). Si este “índice de minorías preferentes” toma valores cercanos a uno, entonces los clientes que demandan el producto analizado constituyen una minoría preferente. Empleando datos del censo, los autores encontraron que para mercados con similares cifras de clientes potenciales las ventas online en códigos postales con elevada presencia de minorías preferentes (percentil 90 según el índice) superaban en casi un 50% a aquellas con códigos postales con baja presencia (percentil 10). Este resultado es importante porque el potencial de las ventas minoristas online de un código postal está determinado por la cifra relativa de clientes objetivo que vive allí, no por las cifras absolutas.

Esta investigación también muestra que la demanda online en mercados de minorías preferentes es menos sensible a los precios comparativamente más competitivos de la Red. Cuando la ventaja en precios en los sitios web aumenta, la demanda en mercados con escasa presencia de minorías preferentes aumenta significativamente -hasta un 24%-, pero en mercados con elevada presencia de minorías preferentes el aumento es de apenas un 8%, lo cual significa que los clientes en mercados de minorías preferentes son menos sensibles ante las variaciones de los precios. Los autores también encontraron que las ventas online de marcas “nicho” tienen una mayor respuesta ante la presencia de minorías preferentes que las ventas online locales de marcas “populares”. Esto es debido a que, en los códigos postales donde ya es relativamente difícil encontrar una buena selección offline de marcas populares, será todavía más difícil encontrar una buena selección de marcas nicho.

La teoría Long Tail o de la larga cola dice que Internet permite que un creciente número de consumidores a la carta sean responsables de un número de ventas mayor del que posibilitaría la distribución minorista tradicional. La sensibilidad de las ventas online de las minorías preferentes ante las marcas nicho y populares también tiene implicaciones importantes en los patrones de distribución. Aunque los mercados offline de las marcas tanto populares como nicho marcas eran fácilmente sustituidos por los mercados online en los casos de elevados índices de minorías preferentes, proporcionalmente la caída de la demanda total online en marcas nicho con un bajo perfil de ventas era mayor que en las áreas con elevada presencia de minorías preferentes.

Los autores sugieren que los minoristas de Internet se deberían centrar en llegar a los clientes que difieren del perfil de sus vecinos offline. Esta población es la que más se beneficia de los productos o servicios especiales que no están disponibles de inmediato en los comercios minoristas locales tradicionales que están reservando espacio en sus estantes e invirtiendo recursos en inventarios con los productos más demandados por los clientes locales.

“Nuestros resultados ofrecen un motivo adicional para explicar por qué vender marcas nicho en mercados con elevada presencia de minorías preferentes es una propuesta especialmente atractiva para una tienda de Internet”, se puede leer en el artículo. “La demanda relativa es alta en estos lugares y además relativamente insensible a las diferencias entre los precios online y offline”.

En el mundo offline, sugieren los investigadores, los minoristas quieren ahorrar costes de almacenar productos con bajo movimiento utilizando distribuidores dispuestos a tener pequeñas cantidades en stock. Sin embargo, resulta muy complicado hacer lo mismo con los productos de gran volumen, escaso valor o las marcas nicho. “Los minoristas online pueden explotar esta brecha de variedades, en particular en los mercados con elevada presencia de minorías preferentes”, escriben los autores. “Lo demostramos para una categoría, pero otras categorías con propiedades similares también deberían beneficiarse del mismo modo”.

Los autores señalan nuevas líneas de investigación en esta área que esperan seguir en un futuro. En primer lugar está la idea de conectar la teoría de los lugares centrales –una premisa que vincula las distancias entre ciudades con el modo en que surgen las tiendas minoristas-, con el comercio online. La teoría de los lugares centrales sostiene que las grandes ciudades tienen más tiendas y mayor variedad de tiendas. Los autores creen que sería posible desarrollar una teoría similar para las tiendas de Internet. Las ventas de los comercios de Internet podrían formar clusters en función del atractivo relativo de las opciones offline, no en función del tamaño de la cuidad. Asimismo, los investigadores pretenden explorar el modo en que los clientes desarrollan las preferencias por la variedad. “Las minorías preferentes podrían acudir a la Red por los motivos que hemos sugerido, pero una vez que acuden a ella, amplían sus preferencias por las marcas dentro de una categoría”, sugieren los autores.

Existen miles de millones de tiendas en Internet, pero el beneficio neto para los clientes individuales aún dependen en gran medida del lugar en el que viven y de quién vive al lado de quién”, concluyen. “Los datos de la vieja economía pueden emplearse para detectar los mercados locales con gran potencial. En otras palabras, comprender la geografía local todavía sigue siendo tremendamente importante en el comercio sin fronteras”.

(from: wharton.universia.net)

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